Las obras son molestas y los vecinos son más molestos aún que las obras. En Valladolid una señora estaba sufriendo los ruidos de la vivienda del vecino de arriba y acabó perdiendo la cabeza. Era una mujer normal, de esas personas que nunca han tenido problemas con la justicia.
Lamentablemente, a sus 68 años, tiene su primer problema con el sistema judicial de nuestro país: un presunto delito de daños a la propiedad, cuando el perjuicio económico supera los 400 euros, está castigado con multa de seis a veinticuatro meses. La multa se calcula en función de la capacidad económica del autor del delito, por lo que puede alcanzar importes muy elevados.
Esperemos que esta señora de Valladolid salga airosa de su caída en picado. La sociedad construye a sus monstruos. Las autoridades los diseñan muchas veces. En este caso de Valladolid seguramente una actuación policial a tiempo hubiera evitado el incidente protagonizado por una mujer desesperada. Pero ya sabemos que estamos en una sociedad patriarcal y que la policía no destaca precisamente por su feminismo. Pobre señora.
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ECONOMISTA



